Lo vi de lejos, lo tuve de cerca, fumamos y luego nos besamos.
Hace un mes que llegó a mi vida, sin avisarme, sin planearlo, como obra del destino. No podía creer que nuestros caminos coincidieron nuevamente. Me llamaba y venía a verme. Iba por mi, me alegraba las noches y en los días no paraba de hacerme sonreír. Eran eternas las horas en las que platicábamos, de su vida, de mi vida, de nosotros mismos. Su sonrisa, sus brazos, su cabello, sus cejas. Me gusta, me gusta mucho, pero NO puede ser. Lo nuestro es pasajero, fue pasajero. Él ya tiene a alguien más y yo también.
Pero esa noche, esa noche fue otra cosa, las copas de más, él y yo. Solo pasó. Esa noche lo tuve de cerca, fumamos y luego nos besamos. Se nos olvido que no estaba permitido, pero no podía con todas esas ganas que tenía de robarle un beso, y así fue. Le robe uno, le robé dos, me robó cinco. Como describirlo, si no me dio tiempo ni de pensar en ¿Qué es lo que está pasando entre él y yo? Pero la verdad es que yo no lo amo, ni él me ama a mi. Yo no lo quiero para mi, ni él me quiere para él.. ¿Qué es lo que se hace en estos casos? Cuando la mente juega a querer y miente en hacerlo. ¿Qué pasa cuando el corazón está batallando por algo que quiere y simplemente no se puede?....
Mi corazón le pertenece a alguien más. Y él lo sabe.







